03 d’octubre 2019

Natalitat



«Evidentemente, el afán reproductivo no afecta solo la individualidad familiar, sino que se extiende a escala mundial. El programa de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas se propone acabar con los problemas del planeta, y ha localizado diecisiete «Objetivos de Desarrollo Sostenible» que hay que resolver imprescindiblemente. Y es interesante notar que casi todos los que se enumeran se solucionarían en buena parte con un control de la natalidad. Pero claro, es un tema caliente, que huele a eugenesia, castración y represión, y ni gobiernos ni expertos se atreverían a mencionar ni siquiera el asunto. Todos conocen y entienden perfectamente el problema y la solución, a grande y pequeña escala, pero no se puede mencionar, no se puede nombrar, ni siquiera insinuar entre líneas, como cualquier tabú que se precie. Porque la reproducción es sagrada, es un instinto natural. Y nos olvidamos de que también matar o violar son instintos naturales. En evolución el único parámetro que cuenta es cuánto te reproduces, tú y tu linaje. No hay otro valor que este a ojos de la selección natural. Cueste lo que cueste alcanzarlo. Cuanto más te reproduces, más se difundirán tus genes en las generaciones siguientes. Es la ley de las medusas, de los jabalíes, y de los piojos. Y la naturaleza, en su constante ambición de satisfacer este criterio, nunca es moral o justa.»

Emiliano Bruner, a l’article La leyendadel hombre mono, su triunfo y su maldición (Jot Down Magazine, desembre 2018)